15 feb 2009

Qué fácil que es dudar y envolverse en la confusión, así quemar el tiempo, desgastarlo y transformarlo en pasado. Qué es lo que queda, no sabemos. Un amigo escribió: “Madurar es disecar la lagrima atragantada” y le doy la razón. Confundirse para evadirse, confundirse para no ir a los bifes. Pareciera a propósito. En la jerga amiguera, nuestra, la palabra, exaltada y potenciada hacia el absurdo, es “comerla”. En busca de comerla, de morfarla. ¿La estás comiendo?, sí, claro, contestamos. Así al unísono. Los perros se manejan así. Este intento de poema es para nosotros. Ya es siempre lo mismo. Releerlo es caer en la triste cuenta del procedimiento de la no-creación. O quizá no. Quizá uno elige, aunque no siempre se sienta figurado, ese camino distorsionado, y así hasta la muerte. Y así hasta vivir. Y así para siempre.


Los cachorros


Entonces enfadados:

la pesadumbre conmueve,

expulsa.


Entonces:

¡qué del asado!

¡qué del tiempo perdido!


¿perdido?


¿aniquilado?


Gastado…


Ráfagas patagónicas

que golpean por dentro y por fuera

el material

el corazón


Vientos crueles…


Traigan certezas

de que la vida...

De que en la vida hay sorpresas

¡De que algo nuevo refleja!


Pero si con estas manitas, vientos…

Si con estas manitas voy a morir…

Si con estas manitas te abrazaré por siempre hasta el día


¡Ay de mí de vos y de todos!

¡de qué estamos hechos!


No nos pongamos trágicos,

allá está el prado

el animal

–nuestro par–

avizora

Y queda tan calladito…

¡esta es su salvación!


¡Salve, instintos!

¡Celebremos lo salvaje!


En el desierto el débil cobra fuerzas,

aclarece sus ideas,

festeja su cuerpo,

construye lo inalcanzable…

Lo acerca de un tirón

para abrazarlo y concluir:

si hay camino

detrás del arbusto

entonces

correr

(pasos gigantes)

batir al cansancio

escupir al dolor

sangrar de sudor

gritar de amor


¡hasta que el eco

sea escuchado!


¡hasta que la razón

de enferma y astuta

desaparezca en el desierto!


Al momento, entonces

de cocinarnos famélicos

la respuesta

es no

la respuesta

es sí


…unámonos cachorros

que siendo presas devoradas

y no deglutidas

del otro lado

(del precipicio)

hay que continuar

7 comentarios:

Marina dijo...

me rio, por dentro.

Anónimo dijo...

contá de qué, marina, mirá que puede ser del blog, del intento de poema, de las lineas antes del poema, del post anterior, de cada letra escrita, del título del blog... la intución de un paranoico moderno está pisoteada y desgastada,
¡entendelo!
saludos

Anónimo dijo...

intuición

Marina dijo...

no, no entiendo nada. co mer la.

dale continuidad, lindo leerte.
besos,
m.

Anónimo dijo...

dudas, es cierto, ayudan a que no haga nada, a que piense en miles y miles de posibles alternativas de como no comerla. mientras leia, sonreia, incluso rei, la cruda verdad a veces se muestra asi en mi, en forma de risa, de sonrisa, como le cuesta al perro "ir a los bifes"

Anónimo dijo...

Los bifes están al caer
Para darlos vuelta y cocinarlos por el nuevo costado

Anónimo dijo...

???????